Los satélites: clasificación, funciones, coberturas y usos educativos

Los satélites han supuesto una auténtica revolución en el mundo de las comunicaciones tras la 2ª Guerra Mundial hasta el punto que no es posible concebir hoy las telecomunicaciones a escala global sin ellos. Éstos son artilugios puestos en órbita terrestre con objeto de reflejar ondas electromagnéticas desde una emisión transmisora a otra receptora, ambas distantes geográficamente. En 1962 Estados Unidos lanzaba el satélite Telstar, primero en transmitir llamadas telefónicas, faxes y televisión. En 1963 se puso en órbita el Syncom II, primer satélite geoestacionario. Desde entonces la evolución tecnológica ha sido imparable y los primeros satélites pasivos que se limitaban a reflejar ondas han ido dando paso a los actuales activos, hasta llegar a la conexión de internet vía satélite como auténtica forma de comunicación global.

Ya en 1961 el presidente Kennedy hacía un llamamiento a la participación internacional para la formación de un sistema de satélites que contribuyese a la consolidación de la paz mundial, lo que fructificó en 1964 con la constitución del consorcio Intelsat. Por aquel tiempo (1965) la antigua Unión Soviética ponía en marcha una amplia red nacional constituía por satélites Molniya. La progresiva complejidad ha diversificado las características de los satélites geoestacionarios que orbitan sobre la Tierra (giran en círculo con una velocidad angular igual a la de la Tierra) y ha ampliado su utilización en diversos campos. Hacer una clasificación de satélites conlleva tener un criterio previo, pudiendo realizarse en función del peso, de las características técnicas o, sobre todo, del servicio que pueden prestar. Así podemos encontrar satélites de difusión, de meteorología, de radioastronomía, de radionavegación, de telefonía o militares. Desde el punto de vista de la cobertura, nos encontramos con satélites domésticos, lanzados para servicios de comunicación propios, entre los que pueden citarse los satélites ANIK en Canadá. Si los satélites orbitan a una altitud considerable (más de 36.000 km.) pueden dominar un hemisferio terrestre.

Nos interesa, en particular, contemplar las tendencias de los satélites entre las que podemos citar, la telefonía móvil, las redes privadas de comunicación, la telefonía rural o las redes educativas. Es indudable el potencial que los satélites atesoran de cara a la educación, en especial para ofrecer cobertura en zonas rurales o en las que tienen difícil acceso a otro tipo de comunicación. En ese sentido es de destacar la tecnología VSAT utilizado por la Federación Rusa para conectar escuelas, especialmente en el ámbito rural, en un intento por eliminar o reducir la brecha digital con los alumnos de zonas más aisladas. Nos parece de particular interés el uso de los satélites en la Educación a Distancia, en especial para la televisión educativa.

Habríamos de hacer una distinción entre los términos telecomunicación y teledifusión. Según la definición de la XIII Conferencia de la Unión Telegráfica Internacional y la III de la Unión Radiotelegráfica Internacional, que data de 1932: “Telecomunicación es toda transmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritos, imágenes, sonidos, datos o información de cualquier naturaleza por hilo, realizada por el hombre, radioelectricidad, medios ópticos u otros sistemas electromagnéticos”. Mientras, según el diccionario de RAE, teledifusión se refiere a la “transmisión de imágenes de televisión a través de ondas electromagnéticas”, por lo tanto “telecomunicación” es un término más amplio que engloba al de “teledifusión”.

 

Sólo un grupo de países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Venezuela, Argentina, Rusia, Israel, China o Gran Bretaña cuentan con satélites propios, lo que les permite una cierta independencia, aunque algunos de ellos necesiten alquilar lanzaderas de otros países para su puesta en órbita. Podríamos citar multitud de satélites o consorcios de satélites, con nuevas iniciativas que surgen en diversos países. En América Latina fue Brasil el país pionero en el lanzamiento de satélites con su BRASILSAT-A1 EN 1985, a los que siguieron el mismo año los satélites MORELOS-I y MORELOS II de México. Entre los más recientes se encuentra el satélite propio venezolano VENESAT-1, bautizado popularmente como “Simón Bolivar”, puesto en órbita doméstica en 2008 con cobertura nacional (aunque se benefician Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, América Central y América del Sur), diseñado para cubrir necesidades relacionadas con la telefonía y la transmisión de información, especialmente en internet, en aquella zonas que no disponen de empresas de telecomunicación. En China el SINOSAT-2 es el primer satélite de teledifusión puesto en órbita a fin de prohibir el uso privado de las antenas parabólicas. Los operadores de satélites NSAB y MTG son dos empresas suecas que propugnan el paso de la difusión analógica a la digital.

Si hasta la década de los 80 del siglo XX el uso de los satélites en el campo de las comunicaciones se dirigía sobre todo a la distribución de las señales de televisión y telefonía, desde los años 90 se abren nuevas vías con la telefonía móvil y otras prestaciones. En ese contexto surge en 1992 el HISPASAT, operador de satélites doméstico español con coberturas en América, Europa y Norte de África, que permite la distribución de canales de radio y televisión. Sus prestaciones le convierten en un magnifico vehículo para que la comunicación alcance zonas rurales o deprimidas por lo que se convierte en una poderosa herramienta para una televisión educativa. Pero HISPASAT no se limita a dar cobertura a plataformas televisivas sino que ha permitido de manera progresiva la instalación de miles de terminales de acceso a internet desde que fue posible la comercialización de servicios de banda ancha. La conexión a internet vía satélite a fructificado en virtud de nuevos proyectos empresariales que van surgiendo como “Red.es” que ha creado infraestructuras para que multitud de puntos geográficos en España puedan disfrutar de conexión bidireccional a internet vía satélite.

La afirmación de Mattelart que relaciona satélites, comunicación e imperialismo tiene un claro fundamento si tenemos en cuenta que tras la tecnología aeronáutica subyace un conocido origen militar cuyo objetivo es el control y vigilancia de unas naciones sobre otras y que se evidencia en un creciente interés por la monopolización de la industria tecnológica. Es un hecho sintomático el contraste que se produce, por ejemplo, con el lanzamiento de los satélites en Venezuela, cuya inversión es realmente millonaria y una televisión que presenta síntomas de cierto desfase.

El uso educativo de los satélites se focaliza en dos campos con preferencia: La televisión educativa (cultural, escolar o educativa propiamente dicha) y la educación a distancia. En el primer campo se amplían las posibilidades de acceso a puntos con poca cobertura y en el caso de la educación a distancia los satélites proporcionan a los usuarios flexibilidad, accesibilidad y optimun de soporte.

A pesar del uso educativo, meteorológico o de rastreo de los satélites es especialmente preocupante, la auténtica intención que puede esconderse tras su declaración de intenciones. Un satélite es una estación que puede dar uso y cobertura a infinidad de actividades, y no todas ellas son pacíficas, sociales o culturales. La maquinaria bélica cuenta con un poderoso aliado en órbita que puede facilitar y ampliar las posiciones de poder y control de unas naciones en detrimento de otras, por ende pueden constituir una poderosa herramienta para los afanes imperialistas.

BIBLIOGRAFÍA

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MATTELART, Armand. La Cultura como empresa multinacional. Buenos Aires: Editorial Galerna, 1974 [en línea] Disponible en http://www.scribd.com/doc/31032955/Mattelart-Armand-La-Cultura-Como-Empresa-Multinacional (consulta: 9 de mayo de 2010).

MATEOS, Petra. “Hispasat, acercando culturas”. [en línea] Disponible en http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/pdf/medios_07.pdf (consulta: 9 de mayo de 2010)

SACRISTÁN ROMERO, Francisco. “La expansión comercial de los satélites de comunicación”, En Revista latina de Comunicación Social. Nº 8 (enero-junio de 2005) [en línea] Disponible en http://www.ull.es/publicaciones/latina/200507sacristan.pdf (consulta: 8 de mayo de 2010).

SACRISTÁN ROMERO, Francisco. “La televisión satelital”. En Revista Latinoamericana de Comunicación CHASQUI, marzo de 2006, págs. 30-33 [en línea]. Disponible en http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/160/16009306.pdf  (consulta: 8 de mayo de 2010).

SALINAS, Jesús. “Satélites, cables, redes: un nuevo panorama para la producción de la Televisión Educativa”. En EDUTEC, Revista Electrónica de Tecnología Educativa, nº 25 (marzo de 2008). [en línea] Disponible en http://edutec.rediris.es/Revelec2/Revelec25/Articulos_PDF/Edutec_Salinas_n25-8.pdf (consulta: 8 de mayo de 2010).

SALINAS, Jesús. “Educación a distancia basada en satélites: experiencias y perspectivas”. [en línea]. Disponible en http://www.uib.es/depart/gte/satelite.html (consulta: 10 de mayo de 2010).

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3 comentarios

  1. Muy interesante y documentado como siempre. Me ha resultado especialmente sugerente la imagen que has incluído sobre el reparto de satelites en el mundo. Allí se aprecia de forma muy visual la historia de los mismos con las dos grandes potencias del SXX dominando el espacio, y se ve claramente en declive a Rusia con cada vez menos satelites en uso. Por otra parte no deja de sorprenderme la potencia de Francia, frente a la de Alemania por ejemplo.
    también se aprecian las “alianzas” Francia-Alemania, China-Brasil, y el relativo “poco peso” de los satelites promovidos por organizaciones internacionales o Europa frente a la supremacía absoluta de Estados Unidos. Un documento desde luego muy interesante para analizar el “reparto de poder” en el manejo de datos y los flujos de comunicación.

  2. Otro comentario que quería hacer es que es impresionante la cantidad de desechos que estamos generando, así como la cantidad de ondas que circulan. Habrá que ver las consecuencias de esto para el medioambiente y para la salud.

  3. Yo tambíén he pensado en el tema de los deshechos que están orbitando alrededor de la Tierra y es que todo tiene un límite y tarde o temprano tanta acumulación incesante y progresiva de residuos seguro tendrá alguna consecuencia para la salud, el medio ambiente o la economía. Pero estamos con el mismo dilema de siempre ¿renunciamos al progreso de las comunicaciones y de la educación o renunciamos a un planeta sano y estable?. La verdad es que tengo muchas dudas sobre los auténticos intereses que se pueden esconder tras los declarados propósitos de lanzar satélites en pos de fines pacíficos. Gracias por tus comentarios, la verdad es que la imagen es bastante elocuente de la situación y evolución de los satélites en el mundo.

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